El lado B de la Cumbre del G20: interrogantes e inquietudes para Mauricio Macri

Preocupan la estrategia oficial de polarizar con Cristina Kirchner y los potenciales escenarios electorales de 2019, que dejarían un país difícil de conducir.


Artículo original publicado por Marcelo Bonelli en Clarín el 30 de noviembre de 2018.

Las “multis” van a esperar hasta las elecciones, antes de tomar cualquier decisión estratégica y económica fuerte sobre la Argentina. Los hombres de negocios internacionales que llegaron a Buenos Aires se lo hicieron saber a la Casa Rosada.

La decisión tiene amplio consenso: nadie va a arriesgar dinero hasta que se aclare el panorama electoral del 2019. También Wall Street avisó: están resueltos a congelar las inversiones en bonos argentinos si crece el riesgo político. Esta es la conclusión central que surgió durante el hermético encuentro del Council of the Américas. Ocurrió el miércoles y sólo trascendió el discurso de Nicolás Dujovne.

Estaban los jerarcas del petróleo local y los CEO que llegaron con el G20. Lo más jugoso se vivió en la trastienda y las conversaciones informales conducidas por Susan Segal. El ministro de Hacienda reaccionó rápido frente al apático clima: “Tenemos un apoyo social continuo”. La entusiasta afirmación contradice lo que cuentan las últimas encuestas: un retroceso de la Casa Rosada.

​Marcos Peña reforzó la idea: “Nosotros pensamos que va a continuar el proceso de cambio”. Y después, se las rebuscó para insistir en las virtudes de la crisis: “El futuro será bueno porque estamos tomando medidas correctas”. Las “multis” conocen al detalle los números electorales. También ocurre con los principales hombres de negocios locales. Estaban sólo Miguel Gutiérrez, Alejandro Bulgheroni, Eduardo Elsztain y Mariano Bosch.

A todos les inquieta la estrategia oficial de polarizar con Cristina: esto le abriría una posibilidad de volver a la ex presidenta y, con ella, a su populismo antiempresa .

Pero también les preocupan los potenciales escenarios electorales que propicia la polarización: un triunfo de Macri por escaso margen, dejaría un país difícil de conducir en el 2020.

Dujovne tuvo un encuentro privado con los burócratas del FMI. Alejandro Werner y Roberto Cardarelli lograron otro compromiso fuerte: el plan de inversiones de las PPP se frenaría por un año y sólo quedan las viales ya licitadas. La cuestión generó fricciones duras entre Dujovne y Guillermo Dietrich. El ministro de Transporte quería nuevos lanzamientos con PPP.

La presión del FMI tuvo otra víctima: renunció Jose Morea, el frustrado secretario de PPP. El ex funcionario -hombre de Luis Caputo- ahora sólo ocupará la gerencia general del BICE.

La banca oficial tiene cambios fuertes: Dujovne ya ocupó lugares clave en el Banco Nación y busca la salida de Javier González Fraga. El ministro tiene un candidato in pectore: Francisco Cabrera. Dante Sica apoya la movida. Fue asesor directo de Cabrera, así como trabajó en el anterior gobierno como asesor de Aníbal Fernández .

El hervidero del Council se concretó en el marco de la reunión del G20. Este viernes, en el desayuno, Donald Trump le dará un fuerte espaldarazo a Macri. Fue clave para que el FMI redoblara el apoyo a la Argentina y actuara como un salvavidas en medio de la crisis que generó la propia Casa Rosada.

Esta escena de apoyo internacional se repetirá durante las 48 horas del G20. Todos los mandatarios dejarán su aval al ajuste que lleva adelante Macri. La actual política internacional es uno de los pocos logros contundentes del Presidente. Rompió el aislamiento y fue mérito personal suyo.

Pero sería un grave error, que ya se cometió cuando estuvo Barack Obama, pensar que el aval político de Washington cambia la dura realidad económica local. Sin duda es positivo. Pero las “palmadas en la espalda” no modifican los graves problemas por sí solas. La transformación económica y la vuelta al crecimiento dependen de que el propio Gobierno lleve adelante un plan -aún desconocido- de crecimiento.

Las dudas que existen son lógicas frente a la realidad argentina:

Estamos en recesión y el año próximo habrá otra caída.
Existe inflación récord. La más alta de los últimos 27 años.
El riesgo país no cede y no hay financiamiento externo.
Hay una incertidumbre sobre el futuro político que frena decisiones.
También existe en el empresariado local inquietud por la causa de corrupción de los cuadernos. El procesamiento de Paolo Rocca era esperado. Pero la decisión de Claudio Bonadio tuvo un fuerte impacto en el “círculo rojo”. Ahora Rocca espera que Estados Unidos le retire su visa y ya conoce que la SEC llegó a las oficinas de Techint en Buenos Aires.

Los hombres de negocios saben que Rocca fue, durante el kirchnerismo, uno de los pocos empresarios que trabajó para crear una alternativa democrática a Cristina. Advirtió siempre del impacto negativo de su política y ayudó a la construcción de fuerzas políticas como la de Cambiemos. Uno de sus operadores fue precisamente Luis Betnaza.

Por eso en Techint se vive como una paradoja lo ocurrido: que lo acusen de sobornar a funcionarios “cristinistas”, cuando era público que estaba totalmente enfrentando con Cristina.

​Entre los empresarios existen reproches a la Casa Rosada: la acusan de que no hizo nada para evitar un desmadre en la causa de los cuadernos. Ya se lo reprochó Juan Chediak al propio Macri. El Presidente le dio una única respuesta: lo consoló y lo invitó a tomar un café a Olivos.

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