Turismo interno: con la devaluación no alcanza

Operadores turísticos reconocieron que se sobrestimaron las proyecciones a partir de la suba del dólar a $40.


Por Roberto Pico

“Allá por septiembre, octubre, creímos que con el dólar a $40 iba a venir muchísima gente que no podía ir afuera y eso no sucedió”, fue la primera reflexión de Oscar Romero representante de supermercadistas del Partido de la Costa.

“Hubo una fantasía de que a partir del tipo de cambio esto iba a explotar y no fue así”, marcó Lautaro Cottet, empresario hotelero de Villa Gesell.

Fuera de los acartonados carriles institucionales cuyas conclusiones contienen siempre un componente político estas dos declaraciones de empresarios “de a pie” formuladas a programas televisivos locales (noticiero de TVC5N, Partido de la Costa y Canal 2 de Villa Gesell, programa “Nexos”, respectivamente), resumen el panorama de la temporada veraniega en la costa argentina y dejan un clara conclusión a futuro: el turismo interno ya no compite por precio sino que debe hacerlo con calidad de servicio e infraestructura.

Y existen más datos “aislados” que confirman este escenario. La empresa eléctrica que suministra energía al Partido de la Costa informó que el consumo de energía en enero cayó 15% respecto al mismo mes de 2018.

Por su parte, el intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera, reconoció que “hay gente en la ciudad pero cayó el consumo”.

Sumando datos reales que bosquejan la realidad más allá de amañadas planillas, cabe mencionar que en la mesa de Mirtha Legrand del domingo 27 de enero la actriz Nazarena Vélez confesó que lograron mejorar el ingreso de público cuando bajaron las entradas de $600 a $ 300, situación que avalaron los comensales acompañantes, quienes incluso reconocieron que esa acción se había replicado en otras compañías. Además se subrayó que por ejemplo en Carlos Paz se había creado “un pase” por el cual se vendía la entrada a tres espectáculos a elección por un valor de $ 1.000, todo para poder atraer el público que rechazaba los precios impuestos al inicio de la temporada.

En contrapartida, los datos oficiales surfean en la corrección política y tratan de decir, como pueden, que la temporada no es mala (para no enojar al gobierno) pero que tampoco es buena (para no quedar al margen de la realidad).

Para CAME hubo un aumento de 1,9% en la cantidad de turistas en el arranque de 2019 durante enero, cifra que apenas acompaña el crecimiento demográfico y con un gasto que deflactado por inflación cayó.

Por su parte, la Cámara Argentina de Turismo reveló que la ocupación hotelera en todo el país en enero alcanzó al; 70%, lejos de “una explosión interna”. Incluso el propio presidente de la entidad, Aldo Elias, lo reconoció: “Claro que no hubo gente haciendo colas en los hoteles”.

Pero volviendo a los “empresarios de a pie” con expresiones por fuera de la institucionalidad, quedó en evidencia que sufrieron un golpe en las expectativas y que a futuro se debe cambiar.

Romero, que realizó la entrevista en TVC5N de Mar de Ajó con los dos primeros botones de la camisa desabrochados y sin logo de primera marca en el bolsillo de la tetilla izquierda fue contundente: “En septiembre nos entusiasmamos, incluso tomamos gente de más y ahora la temporada es apenas regular”. Al mismo tiempo se quejó por la demora en la sanción de la ley que extendió hasta las 23 la venta de alcohol, lo que les quitó al menos dos semanas de despachos.

Romero también ratificó una percepción: “El que quiere venir a trabajar los 60 días de una temporada y cree que salva el año, está equivocado. Eso ya no existe más”.

Ernesto Jauregui es concesionario de playa en Gesell y se sumó a los que piden cambios estructurales porque el valor del dólar es una variable más de la economía pero no puede ser el eje del éxito o el fracaso de una temporada.

“Tenemos que brindar atractivos e infraestructura para que la gente decida venir y quedarse más tiempo en nuestras playas. Hay que buscar la forma de retenerla. Hay que alargar los plazos de estadía”, enfatizó.

En ese sentido, coincidió Fernando Tasara, referente del sector inmobiliario: “Tenemos pedidos para alquilar departamentos de 3 ó 4 días porque es evidente que la modalidad de la gente ha cambiado. Nosotros tratamos de resistir y sostener el esquema tradicional de una semana o 15 días pero la realidad nos está superando”.

Tanto Jauregui, como Tasara y Cottet, reconocieron que los ajustes de precios estuvieron en orden del 30%, muy por debajo de la inflación, y consideraron que de esta forma pudieron alcanzar un piso de facturación para no hablar de fracaso.

Los tres coincidieron en que al margen de la posibilidad de viajar al exterior o no, las elecciones de los turistas están vinculadas a la situación del país y a su poder adquisitivo.

Así el verano 2019 parece dejar bien en claro que el valor del dólar ya no es determinante para cifrar el éxito o el fracaso de una temporada y que las fuerzas vivas y los gobiernos locales de las comunidades que viven de lo producido entre diciembre y marzo están en la obligación de cambiar la mentalidad y profundizar reformas para sobrevivir.

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