Tailandia: el riesgoso plan para rescatar a los 12 chicos y su entrenador

Están atrapados desde hace 11 días. Pasajes estrechos, baja visibilidad y la imposibilidad de salir a la superficie son algunas de las dificultades del rescate.


Desde el momento en que fueron hallados sanos y salvos los 12 adolescentes y el entrenador que están atrapados desde hace 11 días en la cueva Tham Luang Nang Non, en Tailandia, las autoridades evalúan alternativas posibles para rescatarlos. Una de ellas es que salgan de la misma manera en que entraron quienes los encontraron: buceando a través de un complicado camino con pasadizos subacuáticos.

Según especialistas del buceo en cuevas, una práctica llamada espeleobuceo, esa opción es posible aunque muy riesgosa. El principal problema es que los chicos atrapados no tienen conocimiento de buceo y en muchos casos, además, ni siquiera saben nadar.

El espeleobuceo, una actividad llena de riesgos

“El espeleobuceo es una de las especialidades más complejas y la que más vidas se ha cobrado, porque son buceos en los que no podés salir en cualquier momento”, dice Juan Manuel Casal, buzo profesional, instructor y geólogo con más de 25 años de experiencia. A diferencia del buceo en aguas abiertas, en las cuevas y cavernas hay tramos de túneles totalmente sumergidos llamados sifones, en los que no es posible salir a la superficie si se acaba el aire.

En un rescate subacuático, lo más importante es mantener la cabeza fría para no cometer errores

En la cueva Tham Luang Nuang Non se suma otro obstáculo: es la temporada del monzón (un viento estacional cálido, cargado de lluvias) y el nivel del agua puede crecer de pronto. “En un sistema en equilibrio, están definidas las bóvedas y los sifones y las cosas son previsibles. Pero este sistema se acaba de inundar”, indica Casal. El movimiento del agua no solo inunda zonas que antes estaban secas sino que arrastra sedimentos, lo cual dificulta la visibilidad: “Es un agua que es casi barro y no te permite ver ni tu mano a medio metro de distancia”.

El especialista indicó que hasta el momento “circularon muchos datos de color y poca información técnica” sobre la cueva de Tailandia, de manera que no es posible concluir a la distancia cuál es el método óptimo de rescate. Pero opinó que, en general, salir buceando debería ser la última opción y que los rescatistas “estarán preparando una evacuación de ese tipo con la expectativa de no tener que usarla”.

Cómo salir de una cueva inundada

Cuando los buzos hacen exploraciones o rescates en cuevas, marcan el camino con una soga o cabo. De esta manera, a la hora de emprender el regreso, solo tienen que seguir esa línea para llegar sin problemas a la salida. En el caso de un rescate, los sobrevivientes suelen ser trasladados uno por vez, con un especialista delante y otro detrás que los van guiando en el recorrido. Y sobre todo, que aportan serenidad en los momentos de mayor tensión.

Para llevar a las víctimas hasta la salida, los rescatistas instalan sogas que sirven de guía

La clave: mantener la cabeza fría

En el agua, el inconsciente puede generar inseguridad, y en las zonas de estrechez donde el rescatador no puede pasar junto con el chico, aparece un estrés adicional”, explica Juan José Rodríguez, certificador de instructores de buceo con cuatro décadas en la profesión. Y plantea que lo más importante es que los chicos puedan recibir el “trabajo psicológico” necesario.

“Hay que enseñarles lo básico para respirar abajo del agua y contenerlos. El mayor problema es que no se asusten en medio del recorrido y se saquen el regulador”, dice Rodríguez. El regulador es el aparato que se lleva en la boca y proporciona oxígeno desde el tanque que se lleva en la espalda.

Casal coincide: “La idea no es convertirlos en buzos sino hacerles un bautismo, prepararlos para esa situación planificada pero desesperada que es sacar a un chico sin instrucción de buceo, en la oscuridad absoluta y con el impedimento de no poder salir a respirar. Eso pesa sobre la cabeza y hay que estabilizarlos física y emocionalmente antes de hacerlo”.

Según Rodríguez en esas condiciones y con novatos, no hay tiempo ni posibilidad para demasiados tecnicismos: “Les van a decir que sigan el cabo, que no lo suelten, que los rescatistas los van a ir llevando. Y mientras, que respiren normalmente porque nada les va a pasar”.

FUENTE: LA NACIÓN

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