Superar una energía vintage

Por Fabián Ruocco – Director Ejecutivo del CEDYAT

El equipo interdisciplinario del CEDyAT evaluó la importancia vital para el país de contar con un Plan Estratégico de Energía, dinámico y actualizado permanentemente con las nuevas exigencias ambientales para dejar de seguir emparchando proyectos de gobiernos anteriores en propuetas que “parecen nuevas” pero en realidad no lo son.

Superar la vision retro de funcionarios, que hoy tienen un rol consultivo, que a su vez buscan reivindicar proyectos inconclusos de otras épocas sería como poner la energía rumbo a los cantos de sirenas que llevan a un final conocido. Pero, atención,  si hay un rasgo que define a esos seres mitológico, ese es, sin duda, el gran poder de seducción que se atribuía a su voz.

Además, será vital tenerlo dado que durante la primera semana del mes de julio los mandatarios del G20 cerraron su cumbre de Hamburgo, con una declaración en la que afirman que el Acuerdo de París sobre el cambio climáticoes “irreversible”. Allí, también pactaron un plan de acción en materia de clima y energía que fija pasos concretos para acelerar la transición hacia un futuro resiliente y bajo en carbono.

En su declaración final, los líderes reconocieron que un planeta saludable beneficia a la economía, y destacaron que todos los países pueden aprovechar las ventajas de invertir en fuentes de energía renovable.

Para conseguir las metas del Acuerdo de París a tiempo, el G20 acordó un plan para acelerar la puesta en marcha de las acciones climáticas. El documento titulado “G20 Hamburg Climate and Energy Action Plan for Growth” (G20 de Hamburgo, plan de acción climática y energética para el crecimiento) enfocado en el financiamiento climático y en las formas de colaboración para promover la eficiencia energética.

En este contexto Argentina debería tener listo un Plan Energético Estratégico dado que será anfitrión de la próxima Cumbre del G20 debiendo, al menos, tener explicitado cuál será su rumbo en esa materia incorporando la nueva visión de los líderes del mundo respecto a la generación de energía.

Por ello, deberá incluir la incorporación y el aumento en la participación de energías limpias en la matriz eléctrica argentina, el apoyo a la investigación y la inclusion de la incidencia ciudadana en los diferentes proyectos.

En el fondo, Argentina tiene que ponerse a tono con las exigencias que la situación global, cuyo principal objetivo es hacer avanzar los esfuerzos para la implementación del Acuerdo de París sobre el cambio climático e impulsar las medidas de acción por parte de todos los sectores. Concentrando su atención en el compromiso real de las provincias, a través del Consejo Federal de Energía, para no repetir situaciones como las que transita Río Negro con el fallido proyecto de construcción de la Quinta Central Nuclear.

Principalmente se deberá contemplar componentes de comunicación institucional, ámbitos de diálogo con la sociedad civil y cualquier otro mecanismo de consenso social.

En último término, los especialistas del CEDyAT sostienen enfáticamente que el cambio climático, no es una cuestión retro -palabra de origen latín, que significa “hacia atrás”-.

Sino que es un una realidad del presente y del futuro, es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para cualquier plan estratégico de la energía.

Resulta necesario que la política energética logre consensos básicos para su nuevo desarrollo e implementación para ser una verdadera política de Estado que trascienda las distintas administraciones.

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