Curas argentinos acusados de abuso sexual, se esconden en Paraguay

Un diario local hizo un extenso informe. La primera denuncia es sobre Carlos Richard Ibáñez Morino, sacerdote de Bell Ville, Córdoba.

Al menos cinco sacerdotes argentinos denunciados por abuso sexual estuvieron escondidos en Paraguay, amparados por la Iglesia local y con una gran complicidad del Poder Judicial, mientras eran buscados por la Justicia argentina. Hasta hace unos meses, uno de los nombrados seguía ejerciendo y otro continúa normalmente con cargos eclesiásticos.

En un complejo escrito del que hasta ahora se publicó solo una primera parte (de cinco previstas), el diario publicó el caso del religioso argentino Carlos Richard Ibáñez Morino, investigado por abusar de al menos diez jóvenes en Bell Ville, provincia de Córdoba, a inicios de los años ’90.

Ibáñez llegó a Paraguay en 1992 y aún cuando regía sobre él una suspensión de parte del obispado cordobés, desafió a su autoridad y ejerció sus funciones como sacerdote, dando misas, trabajando con jóvenes y “paseándose por varias comunidades religiosas” hasta semanas atrás. El estudio de La Nación señala que a mediados de ese mismo año, ya había contra él un total de diez denunciantes, todos por abuso sexual. Todos eran jóvenes de barrios pobres de Bell Ville que recibían dinero a cambio de tener relaciones con el Cura.

Más de una década después, el 18 de noviembre del 2004, la Sala de Acuerdos de la Corte Suprema paraguaya decidió acceder al proceso de extradición. Sin embargo, ya era tarde porque en los estrados judiciales de Bell Ville el caso se había extinguido. Así, el sacerdote más conocido como “Richardi”, logró evitar el proceso judicial.

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