Murió Oskar Gröning, el “contador de Auschwitz”

El encargado de incautar y administrar las pertenencias de quienes llegaban al campo de concentración tenía 96 años y nunca fue a prisión.

Oskar Gröning, mundialmente conocido como el “contador de Auschwitz”, falleció a los 96 años luego de que en el año 2015 fuera condenado por complicidad en el asesinato de 300.000 judíos en la Alemania nazi, aunque nunca llegó a cumplir esa sentencia debido a múltiples apelaciones.

Gröning había ingresado en las Waffen-SS en 1941, a los 20 años de edad, y un año después empezó a servir en Auschwitz; donde era el encargado de incautar y administrar las pertenencias de quienes llegaban detenidos al campo de concentración. Según la sentencia, con su trabajo en el lugar contribuyó también a financiar al III Reich, ya que también se dedicaba a hacer transferencias a Berlín.

La acusación hace pocos años se centró en su rol en la llamada “Operación Hungría”, de mediados de 1944, cuando llegaron a Auschwitz alrededor de 450.000 judíos, de los cuales unos 300.000 murieron asesinados.

El proceso contra Gröning se inició hace pocos años y duró cuatro meses. Fue inscrito en la serie de juicios tardíos que en los últimos años se abrieron contra los crímenes del régimen comandado por Adolph Hitler.

El acusado admitió su “complicidad moral” en las muertes de Auschwitz y pidió perdón a los sobrevivientes y familiares de las víctimas, además de lamentar no haber actuado en consecuencia ante unos crímenes de los que aseguró haber sido perfectamente consciente.

En el 2015 Gröning fue declarado culpable de complicidad en esas muertes y sentenciado a cuatro años de cárcel.

En el pasado diciembre, el Tribunal Constitucional alemán había ratificado la condena de la Audiencia de Lüneburg, y rechazó el recurso presentado por el condenado contra su ingreso en prisión, en donde alegaba razones de edad y su estado de salud.

Posteriormente, el Contador de Auschwitz solicitó el indulto ante la Justicia del “Land” de Baja Sajonia, que le fue denegado, y para ese entonces su única opción para evitar la cárcel era ya la decisión última del Ejecutivo de ese estado, pero murió sin que esa decisión se concretara.

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