La familia de Pérez Volpin pedirá que se impute a los médicos que la intervinieron

Luego de sus declaraciones ante la Justicia, pedirán el procesamiento de los médicos por “homicidio cometido por negligencia e impericia en su profesión”


Los representantes legales de la familia de Débora Pérez Volpin pedirán este lunes el procesamiento del endoscopista Diego Bialolenkier y la anestesista Nélida Inés Puente, ambos responsables del procedimiento en que la periodista y legisladora porteña perdió la vida.

Los abogados Diego Pirota y Débora Lichtmann pedirán cerca del mediodía el procesamiento de los médicos por “homicidio cometido por negligencia e impericia en su profesión”, luego de que ambos declararan ante el juez penal Carlos Bruniard.

Durante las indagatorias, Bialolenkier desligó su responsabilidad en el hecho y puso la carga en Puente, quien a su vez negó cualquier tipo de error en el procedimiento médico y se amparó en una parte de la autopsia.

Según los abogados de la familia Pérez Volpin, ambos médicos fueron responsables de la muerte de Débora en un procedimiento de rutina realizado en la Clínica Trinidad.

“El médico Diego Bialolenkier logro ingresar con el endoscopio hasta la segunda porción duodenal, no sin antes provocar con su intervención una perforación del esófago torácico”, describieron. A partir de esta herida se produjeron una serie de hechos que finalizaron con la muerte de Débora.

Los abogados describieron que el endoscopista “lisa y llanamente la perforó, y el aire que se le insuflara comenzó a expandirse por diversos órganos hasta provocar el colapso e insuficiencia de los mismos”.

“Aquella situación no fue advertida por el médico endoscopista, que continuó con el estudio hasta que, en algún momento -muy tardío por cierto-, la médica Nélida Inés Puente, anestesista, advirtió una desaturación en la paciente”, relataron.

El escrito presentado en mayo soslaya la incompetencia de los profesionales de la salud. Puente “encontrándose ante una evidente perforación no tuvo mejor idea que insuflarle más aire a una paciente que se encontraba en crisis cardiorespiratoria con motivo del aire ya insuflado por el endoscopista”.

Los abogados remarcaron que hay varios procedimientos posibles ante una posible perforación y que, ni Bialolenkier ni Puente, los llevaron a cabo.

“Todos los testigos presenciales de aquella emergencia, dieron cuenta de que Puente no pudo entubar a la paciente (única tarea a la que se habría abocado), y que otro médico –el Dr. Hugo Botto-, a quien lamentablemente llamaron cuando ya era muy tarde, logró entubar a la Sra. Pérez Volpin en menos de un minuto”, remarcaron.

“Se evidencia así que ante el riesgo conocido de perforación del paciente (según obra en el propio consentimiento informado), ante su efectiva ocurrencia, y no habiendo sido advertida por Bialolenkier, ni éste ni Puente supieron cómo actuar y resolver dicha crisis. Y no sólo eso, sino que por sus acciones así como por las omisiones en que incurrieron, cada uno desde su rol, contribuyeron a empeorar el cuadro hasta provocar la muerte de la paciente de forma violenta”, sentenciaron los representantes de la querella.

De esta manera, los abogados finalizaron con la descripción del “homicidio que ambos cometieron, por negligencia e impericia en su profesión.”

Según la querella, los profesionales de la salud “se dedicaron a esconder sus actos negligentes, o, mejor dicho, a disfrazar aquella actuación negligente en una presunta intervención médica de rutina”. Remarcaron los dos partes médicos contradictorios que redactó Bialolenkier el día de la muerte de Débora y la omisión de varios datos por parte de Puente en su informe.

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