Ellas, el mejor antídoto contra la desigualdad (no solo de género)

La lucha de las mujeres por la igualdad de derechos con el hombre deja puertas abiertas a otras discusiones de nuestra sociedad, como la distancia entre los que más ganan y los que menos poseen, diferencia naturalizada mediante mecanismos de justificación que, muchas veces, fueron similares a los utilizados para estigmatizar al género femenino.

Desde hace 40.000 años la especie humana, especialmente desde que comenzó a moverse por la faz de la tierra, fue conquistando cada rincón del mundo. Pero tal vez la conquista mayor fue más bien un dominio naturalizado hasta nuestros días. El hombre como género se apropió para sí de las mujeres.

Los argumentos biológicos y genéticos que justifiquen dicho dominio pueden ser muchos. Pero hoy socioculturamente ya no son diferencias legítimas.

En este 8 de marzo tan especial que hemos vivido, vaya el reconocimiento a las heroínas que a lo largo de la historia de la humanidad moderna buscaron su lugar de igualdad, sin serlo, porque no se les permitía. Hoy, cada batalla del pasado factura en el presente. Nada ser perdió, todo se capitaliza. Desde la igualdad de oportunidades que las feministas de finales del siglo XIX comenzaron a invocar, pasando por los derechos al sufragio, a la decisión sobre el propio cuerpo y hoy por la paridad de género en el mundo laboral. Un largo recorrido durante el cual, la condición humana fue entendiendo que ellas pueden ocupar un lugar de paridad con los hombres. No hay razón para que así no fuese.

La llegada de las mujeres a la máxima conducción política y empresaria dan cuenta de una sociedad que va madurando y valorando la igualdad. Si años atrás hubo dudas sobre la paridad en cuanto al potencial femenino como género hoy ese razonamiento está en serios problemas para sostenerse.

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Sin dudas esta igualdad entre hombres y mujeres no quedará acá. Vendrán otros debates, porque hay y habrá nuevas sexualidades que ya están pidiendo su lugar en la sociedad. No tengo dudas de que, cuando hayamos abrazado la igualdad vendrá una multiparidad con otros géneros.

El género hombre cumplió su ciclo social, político y cultural; al menos lo completó como hegemónico.

Por eso, bienvenidas a Ellas. Porque ellas y su lucha nos están enseñando a ser más plurales y respetuosos del otro y las otras.

Ojalá que esta discusión también se plantee algún día con la misma energía respecto a la pobreza y la desigualdad. Dos problemáticas tan viejas como el sometimiento de las mujeres por parte de los hombres, pero que aún hoy siguen siendo socialmente tolerables y hasta convenientes.

Así como la mujer pudo haber sido funcional a la precarización laboral, con bajos sueldos y condiciones paupérrimas, hoy millones de pobres siguen siendo funcionales a dicha explotación.

Ojalá que los designios de un nuevo mundo con paridad entre hombres y mujeres avance en la igualdad de unos y otros, más allá del dinero en los bolsillos y de las oportunidades que da la sociedad.

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