El Vaticano apuntó contra el sistema offshore y el endeudamiento externo

Redactó un informe en el que expresa su inquietud por el sistema económico y financiero mundial en tanto que propone medidas para morigerar el impacto en las economías menos desarrolladas


El Vaticano expresó sus preocupaciones sobre  “algunos aspectos del actual sistema económico y financiero” en un documento que difundió este jueves y que, si bien tiene un carácter global y comenzó a ser elaborado meses atrás, toca de cerca a la Argentina respecto a las transacciones offshore y al excesivo endeudamiento externo.

El escrito, elaborado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y por el Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral apunta contra “la creciente influencia de los mercados sobre el bienestar material de la mayor parte de la humanidad” en tanto que llama a “una regulación adecuada de sus dinámicas” y a “un fundamento ético claro, que garantice al bienestar alcanzado esa calidad humana de relaciones que los mecanismos económicos, por sí solos, no pueden producir”.

Entre los riesgos e inmoralidades que resalta, destaca las finanzas offshore a las que sugiere aplicarles un impuesto mundial y a modificarlas de manera estructural para así resolver el problema de la deuda pública de muchos países que “afectan su desarrollo y crecimiento”.

Se refiere, en este sentido, a los países con economías menos desarrolladas en los que “la riqueza privada acumulada en los paraísos fiscales por algunas élites ha casi igualado la deuda pública de sus respectivos países” ya que tales pasivos económicos son a menudo trasladados en el sistema público. “Es bien sabido que importantes sujetos económicos tienden a buscar la socialización de las pérdidas, frecuentemente, con la connivencia de los políticos”, sostiene el informe.

Y advierte: “Estos lugares se han convertido hoy en día, en ocasión de operaciones financieras a menudo al límite de la legalidad, cuando no se ‘pasan de la raya’, tanto desde el punto de vista de su legalidad normativa, como desde el punto de vista ético, es decir, de una cultura económica sana y libre del mero propósito de elusión fiscal”.

No es posible ignorar que esas sedes off-shore se han convertido en lugares de lavado de dinero sucio, es decir, fruto de ganancias ilícitas (robo, fraude, corrupción, asociación criminal, mafia, botín de guerra…)”, asegura y acusa a “grandes sujetos” que han reducido “drásticamente su carga fiscal transfiriendo los beneficios a los paraísos fiscales y los costos a los países con altos impuestos”.

Asimismo, asegura que “la evasión y el lavado de dinero sucio” constituye “otra razón de empobrecimiento del sistema normal de producción y distribución de bienes y servicios” al tiempo que aseguró que la deuda pública es “uno de los mayores obstáculos para el buen funcionamiento y crecimiento de las distintas economías nacionales”.

En este marco, la Santa Sede le propone a los Estados aplicar “sabias reformas estructurales, una sensata repartición de los gastos e inversiones prudentes” en tanto que considera necesario “permitir y alentar razonables vías de salida de la espiral de la deuda, no poniendo sobre los hombros de los Estados – y por tanto sobre los de sus conciudadanos, es decir, de millones de familias – cargas que de hecho son insostenibles“.

Por último, afirmó que tales críticas también caen a instituciones dentro de la “esfera” de su “responsabilidad”. “Esto significa que tenemos a nuestra disposición herramientas importantes para contribuir a resolver muchos problemas”, aseguró.

 

 

 

 

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