El “riesgo país” está adentro, no hay fotos que valgan

Hace más de seis meses que está en valores intolerables para la macroeconomía. El apoyo político del G20 no modificó el escenario.


Es un dato silencioso que salta a las pantallas de televisión y al lenguaje cotidiano cuando toca máximos que lo convierten en una inequívoca señal de que la crisis ya es inevitable.

Los analistas comienzan a percibir su explosión por leves señales y cuando la percepción llega a la gente de a pie sólo algunos pocos bien informados se pueden poner a salvo. En la Argentina hace más de seis meses que el “Riesgo País” está por encima de los 450/500 puntos, valores que son incompatibles con un panorama financiero favorable. Es un indicador elaborado por JP Morgan que establece una relación entre el valor de los bonos soberanos de un país y la tasa de interés de los bonos que emite el Tesoro de los Estados Unidos. Su rango, marca cuántos puntos más de rendimiento debe pagar el emisor por sobre el título de referencia. Ejemplo: con una tasa del bono estadounidense de 3% y un Riesgo País de 300 puntos, pagará 6% de tasa.

Durante los dos primeros años del Gobierno de Mauricio Macri esta relación fue favorable a la Argentina y permitió un endeudamiento por unos U$S 100 mil millones de la mano del ex secretario y luego Ministro de Finanzas y presidente del BCRA, Luis Caputo. Incluso hasta llegó a emitirse un bono a 100 años.

Pero desde enero de este año los datos comenzaron a ser desfavorables. Ya en febrero el “riesgo argentino” se ubicó en los 400 puntos, para dispararse a la zona de 480/500 puntos durante la corrida de mayo, para seguir escalando por encima de los 600 a fines de junio.

Tras firmarse el primer acuerdo con el FMI no hubo modificaciones. Los inversores siguieron huyendo de los bonos argentinos y el plan de bajar la tasa para que la Argentina vuelva a los mercados sucumbió. El 30 de agosto alcanzó un pico de 776 unidades y se forzó el “FMI 2”.
Desde ese momento se frenó la escalada pero no retrocedió. Ni la garantía de que el FMI dará el dinero para pagar los vencimientos de 2018 y 2019 pudo mejorar la percepción de los inversores. La razón es sencilla: la magnitud del ajuste y la recesión que afrontará Argentina hasta mediados del año próximo ponen en peligro la reelección del presidente, Mauricio Macri, único garante de la continuidad del actual esquema económico.

El Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, acusó directamente al discurso de la oposición que con fines políticos internos vociferó que “renegociará el acuerdo con el FMI”, frase que contiene a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que es en realidad el principal y casi único temor de los inversores.

Lo paradójico es que la posibilidad de que Macri pierda las elecciones en 2019 surge por las imposiciones económicas de aquellos que justamente no quieren un retorno al populismo. Así, los capitales siguen despreciando la deuda Argentina sosteniendo la prima de riesgo por encima de los 700 puntos lo que profundiza la recesión y acorrala al mandatario que quieren sostener.

Durante la última reunión del G20 se realizaron una serie de anuncios económicos de tinte favorable para nuestro país pero lo más importante fue el contundente respaldo político que logró Macri. No faltaron fotos con indisimulables muestras de apoyo. Hubo reuniones especiales y hasta un vídeo viralizado de la titular del FMI Christine Lagarde pero nada alcanza. La desconfianza se mantuvo en los mismos niveles que los días previos e incluso se incremento Ya no hay señales, ni gestos, ni mensajes que alcancen. Como se dice en la tribuna: “No se puede vender humo”.

El mundo financiero sólo pretende que los números cierren y que la Argentina consiga flujos de capitales genuinos para el repago de su deuda y hacer sostenible su ecuación económica.

Por Roberto Pico

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